Classic Hollandaise Sauce

Salsa clásica de holandesa

Domina el arte de preparar la salsa holandesa clásica con esta sencilla receta. Rica, cremosa y mantecosa, es el acompañamiento perfecto para huevos, verduras o pescado.

Introducción

La salsa holandesa es una salsa rica, cremosa y mantecosa con un toque de limón, perfecta para acompañar huevos, verduras o pescado. Esta clásica salsa francesa es un ingrediente clave en platos como los huevos Benedict y combina a la perfección con espárragos y salmón.

Ingredientes

  • 3 yemas de huevo grandes
  • 1/2 taza de mantequilla sin sal, derretida y tibia
  • 1 cucharada de jugo de limón fresco
  • 1/2 cucharadita de mostaza Dijon (opcional)
  • 1/4 cucharadita de pimienta de cayena (opcional)
  • Sal al gusto

Instrucciones

Preparando la salsa

  1. Derretir la mantequilla: En una cacerola pequeña, derrite la mantequilla a fuego lento. Mantenla caliente, pero sin que llegue a hervir.
  2. Batir las yemas de huevo: En un recipiente resistente al calor, bata las yemas de huevo hasta que estén espesas y de color pálido.
  3. Crear una caldera doble: Coloque el recipiente sobre una cacerola con agua hirviendo a fuego lento (asegúrese de que el recipiente no toque el agua). Continúe batiendo las yemas constantemente.
  4. Añade la mantequilla lentamente: Muy lentamente, comience a agregar la mantequilla derretida tibia sin parar de batir. Comience con unas gotas a la vez, asegurándose de que la salsa emulsione y espese antes de agregar más mantequilla.
  5. Incorporar jugo de limón y condimentos: Una vez que la mantequilla esté bien incorporada y la salsa esté suave y espesa, incorpore el jugo de limón, la mostaza Dijon (si la usa) y la pimienta de cayena (si la usa). Añada sal al gusto.
  6. Terminar y servir: Retire la salsa del fuego y sirva inmediatamente. Si la salsa espesa demasiado, añada una o dos cucharaditas de agua tibia batiendo hasta alcanzar la consistencia deseada.

Consejos

  • Control de temperatura: Mantenga el fuego bajo para evitar que los huevos se cuajen. Si la salsa se calienta demasiado, retírela del fuego inmediatamente y añada un poco de agua fría batiendo para enfriarla.
  • Consistencia: Para una salsa más líquida, agregue un poco más de jugo de limón o agua tibia.
  • Servicio: La salsa holandesa se sirve mejor fresca, ya que no se recalienta bien.

Variaciones

  1. Salsa holandesa en licuadora: Para una versión rápida, mezcle las yemas de huevo y el jugo de limón, luego agregue lentamente la mantequilla derretida mientras mezcla hasta que la mezcla quede espesa y cremosa.
  2. Salsa holandesa de hierbas: Agregue hierbas frescas finamente picadas como estragón, perejil o cebollino para una capa extra de sabor.
  3. Salsa holandesa picante: Aumente la pimienta de cayena o agregue una pizca de salsa picante para darle un toque más picante.
  4. Salsa holandesa de naranja: Sustituya el jugo de naranja por jugo de limón para obtener un sabor más dulce y cítrico.
  5. Salsa holandesa ahumada: Agregue una o dos gotas de humo líquido para darle un toque ahumado a la salsa clásica.

Las mejores combinaciones

  • Huevos Benedict: Vierta sobre huevos escalfados, tocino canadiense y un panecillo inglés para obtener un plato clásico de brunch.
  • Espárragos: Rocíe sobre espárragos al vapor o a la parrilla para obtener una guarnición deliciosa.
  • Salmón: Sirva junto con salmón a la parrilla o escalfado para un final rico y mantecoso.

Conclusión

Esta clásica salsa holandesa es un complemento de lujo para muchos platos, desde huevos Benedict hasta espárragos a la parrilla. Su rico sabor a mantequilla con un toque de limón la convierte en una salsa versátil que realza cualquier comida.

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